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¿Qué es una burbuja? Dogecoin es una burbuja: su valor de mercado ha crecido un 19.000% en un año

La criptomoneda dogecoin, que nació como una broma en 2013 y que ha sido impulsada por los multimillonarios Elon Musk y Mark Cuban, se disparó el viernes un 180%, según CoinMarketCap.com, alcanzando un valor de mercado de más de 48.000 millones de dólares (40.060 millones de euros). Ahora vale un 18.000% más que hace un año, cuando se cotizaba a 0,002 dólares y su valor era de unos 250 millones de dólares.

A por el $1. El objetivo declarado de los entusiastas de la criptomoneda, organizados en foros similares a r/WallStreetBets, es alcanzar la paridad con el dólar el 20 de abril. El día elegido es obviamente un chiste: el 4/20 según el formato de fecha estadounidense. 420 es otro meme recurrente en los bajos fondos de Internet por su fuerte asociación a la marihuana. De conseguirlo, los inversores implicados declararían la jornada como «Doge Day«, en una mezcla de hito bursátil y meme trasladado al plano de lo real. Así están las cosas en la cúspide de los mercados financieros.

Es importante. Si acaso porque reafirma una tendencia a la que hemos asistido un tanto desconcertados durante los últimos años: la inversión como meme. Elon Musk tiene parte de la responsabilidad en el triunfo de Doge. Ha tuiteado incongruencias sobre la moneda con regularidad. Frases pretendidamente crípticas como «No high, no lows, only Doge», «D is for Dogecoin» o «Doge Barking at the Moon» que operan al mismo tiempo como sátira de los gurús de la inversión y como llamada a la acción. A cada tuit siempre le ha acompañado un subidón en el valor de Dogecoin.

Algo que Musk ya había puesto en práctica con Bitcoin. La diferencia aquí es que Dogecoin no es real. Es un chiste. Y sin embargo su valoración está creciendo como la espuma. Dogecoin opera como paroxismo de un proceso, el de la inversión en formato comedia, como farsa ridícula, ya experimentado por los mercados en enero, con GameStop.

¿Hasta dónde? La palabra que mejor define a Dogecoin es «burbuja». Al igual que otras criptodivisas, tiende a sufrir enormes ascensos y caídas en su valoración. Lo que implica riesgos. La cuestión hoy es si sólo Dogecoin es una burbuja o si todo el mercado de criptomonedas también lo es, pregunta que Bitcoin, tras tantas idas y venidas, parecía haber esquivado con éxito (y que comienza a inquietar a otras criptomonedas, como Ethereum). En el caso de Dogecoin, crecer tanto también tiene un poco de crisis existencial. Lo desarrolla este artículo de Intelligencer:

Ahí yace el dilema de doge: lo que comenzó como una broma ha alcanzado, por mérito propio, proporciones propias de Wall Street, hasta el punto de que requiere cierto grado de seriedad (…) No importa que los fundadores de Dogecoin lo diseñaran como algo vacío de valor (…) La criptomoneda ha confundido su propia huella fundacional, revertiendo la asunción de sus creadores de que sólo porque algo no debería tener valor alguno no lo tendrá.

El meme. Y en la seriedad siempre está el riesgo. Lo saben bien los aventurados inversores que entraron tarde en AMC o GameStop. El chiste siempre se acaba. En cualquier caso, Dogecoin sigue su senda. Es una reformulación total de los elementos que tienen «valor» en la economía contemporánea. Cualquier cosa puede poseerlo si un número suficiente de personas se lo otorgan, toda vez que aplicaciones como Robinhood han democratizado el acceso a los mercados. Dogecoin parece empeñada en llevar el chiste hasta sus últimas consecuencias. Y eso pasa por obtener el $1 de valoración en la fecha señalada.


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